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La
masa
Un pastor
alemán, obedeciendo a lo que sugiere un estándar, debe tener una masa adecuada
(fruto de la justa
talla media y de un peso correcto) y las justas proporciones (altura/altura del
pecho, altura/largo del tronco y de los
diámetros transversales). El respeto de las reglas estándar
dará lugar a un perro que seguramente será válido en cualquier
disciplina que se le emplee, y no sólo con una finalidad
expositiva que nos pueda satisfacer, sino también para las
aptitudes morfo-funcionales típicas de un trotador y de un
perro de trabajo, de lo que con frecuencia la raza muchas
veces carece. Todo esto constituye la base de su empleo y de
su éxito. De hecho, en virtud de muchas desarmonías o
exageraciones que hoy afligen su formación, podemos observar
que un perro del peso de 40/42 Kg. (o incluso más) encontrará
muchas dificultades a la hora de superar una empalizada o un
obstáculo de un metro de altura; de igual manera, notaremos
que no estará listo ni será rápido en la ejecución de los
ejercicios de obediencia y se cansará más fácilmente teniendo
que mover una masa excesiva en relación a su potencia.
Recordemos el dicho: “in medium stat virtus”.
Las
excesivas angulaciones del miembro posterior. Igualmente
importante para su buena morfo-funcionalidad es la condena a
la exagerada angulación del posterior que se correlaciona a
una grupa muy aplastada, a una línea dorsal convexa y a cruces
particularmente oscilantes. Un pastor alemán dotado de un
posterior formado de esta manera podría inducir a un inexperto
a considerarlo dotado de un óptimo impulso de empuje ¡Nada más
lejos de la verdad! El ojo no educado ve en esta formación una
acción potente del posterior, pero en realidad está fatigado:
efectivamente, para iniciar un empuje provechoso, debe poner
la cruz perpendicular al terreno con un derroche inútil de
fuerzas. Una acción inútil que se habría podido evitar si el
sujeto estuviera dotado de una justa angulación del posterior
que le permitiera, sin dañosas dispersiones notorias, tener la
cruz perpendicular en el momento de apoyo en el terreno para
empezar el empuje que lo proyecta hacia adelante.
La
línea superior y la proyección del empuje. La línea
superior debe ser rectilínea, de modo que pueda transmitir el
empuje que proviene de la acción del posterior y no
dispersarse hacia lo alto a través de una línea superior
convexa. Estos perfiles cifóticos satisfacen nuestras manías
estéticas cuando admiramos un sujeto en estado de reposo, pero
son absolutamente contraproducentes para un perro que deba ser
de utilidad cuya finalidad debe ser siempre morfo-funcional.
Actualmente disponemos de muchísimos sujetos justamente
angulados en la parte anterior pero tenemos que empezar a dar
una apropiada importancia a los excesos de la angulación del
posterior.
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Algunos consejos generales Tenemos que
poner mucha atención en lo que concierne a estos argumentos,
evitando al mismo tiempo quedar estáticos. Tratemos de
mantener la justa armonía como lo requiere la medida
estándar.
Por lo tanto, en la cría y educación de los animales nada se
debe dispersar ni abandonar o no utilizar; así como cuando se
quiere ir derechos en barca hay que remar y manejar el timón a
la vez, el buen instructor debe saber usar un sujeto grande
como uno de justa media talla, o bien un sujeto excesivamente
alargado y uno más recogido, y estas compensaciones valen de
igual manera para el problema de la angulación del posterior.
La corrección de la parte anterior Otro problema
importante, que está emergiendo bajo la presión de una
particular línea de sangre, es el del aplomo anterior que en
el metacarpo frecuentemente es zurdo, y que incluso afecta
radio y ulna; vistos de frente, convexos, se configuran en un
defecto definido “ a lira” por el parecido con la forma del
antiguo instrumento musical. En el caso de los perros
afectados de zurdería, es justo remarcar el evitar la mala
interpretación de la que hacen uso algunos incompetentes, los
cuales consideran que tal problema pueda desaparecer con el
mejoramiento de los diámetros transversales; si así fuera,
tendríamos todos los lebrieros zurdos o con tendencia a la
zurdería, al contrario tendríamos los molosos con aplomos
correctos. Es posible, al límite, que un sujeto joven,
completando su desarrollo, pueda mejorar este defecto. Por
otra parte, tampoco en los niños pies y piernas son perfectos,
mejoran con el paso del tiempo. Insisto en recordar que
muchas veces, examinando de frente algunos pastores alemanes,
en posición estática, presentan una ligera zurdería. Pero esta
imperfección no se debe interpretar como defecto en cuanto el
perro encuentra en esta posición mejor estabilidad.
Sin
embargo, habría que considerarlo como defecto si, observando
el perro en movimiento, avanza de frente, apoyando
constantemente el pie anterior de manera estroflexa (zurdería): esto es mucho más grave que una ligera oscilación
de las cruces. Los defectos de aplomo influencian la
estabilidad y la resistencia del movimiento, así como sucede a
los soldados de los Cuerpos Militares que cuando tienen que
hacer largas marchas deben haber corregido el aplomo de las
piernas y la justa conformación del pie. De igual modo los
automóviles, para poseer estabilidad y duración de
movimiento,
tienen que tener las ruedas en un eje perfecto.
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Los aplomos: a la izquierda los aplomos
correctos, en el centro aplomos con metacarpo estroflexo (zurdería), a la derecha aplomos a lira.
El
carácter. Los argumentos tratados son importantes para el
bien de la raza, es igualmente importante que en la actualidad
se estimen atentamente sus realidades y las problemáticas
características. Un sujeto muy hermoso con escaso carácter, o
incluso miedoso, no es útil para nadie y se encontrarán
dificultades incluso en el caso de fiarlo a un privado; un
sujeto relativamente hermoso pero con un excelente carácter
sabrá hacerse querer por cualquiera y apreciar por sus grandes
ganas de vivir. Para estos sujetos no será nunca un problema
encontrar una colocación que gratifique el instructor y los
nuevos patrones. He deseado puntualizar algunos problemas
que todos nosotros deberíamos intentar corregir evitando que
empeoren estas situaciones.
La publicación de este
artículo, imágenes y las fotografías han sido autorizadas
gentilmente por su autor (y apreciado amigo), el Ingeniero
Gabriele Pettinaroli, titular del afijo "dell’Isola dei
Baroni" y juez.especialista de la raza. |